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Hace ya once años que tuvo lugar la primera convivencia entre estudiantes y profesores del Centro Universitario SAFA e internos del Centro Penitenciario Jaén II (módulos UTE y Respeto). Desde entonces se vienen celebrando estos encuentros, dentro de las actividades de voluntariado que oferta nuestro Servicio de Pastoral y Compromiso Solidario y en colaboración con la Pastoral Penitenciaria de Jaén.  La última convivencia fue el pasado sábado 1 de diciembre y así la vivió una estudiante de magisterio, Carlota Mármol:
 
El primer contacto con ellos fue en su llegada a SAFA, todos los voluntarios estábamos en la puerta esperándoles y nuestras sonrisas fueron nuestro saludo de bienvenida. Una vez dentro y roto el hielo nos hicimos algunas fotos, lo que facilitó la comunicación entre todos. Fue en el pabellón donde realizamos dinámicas e incluso llegamos a jugar un divertido partido de fútbol; luego marchamos a comer, allí tuvimos charlas donde nos contaron experiencias vividas y, por supuesto, también contamos las nuestras. En la sobremesa la protagonista fue la música y el baile. Para finalizar subimos a la segunda planta, intercambiamos las sensaciones vividas en esta jornada de convivencia, reflexionamos e incluso nos emocionamos...
Cuando te enteras del tipo de voluntariado al que te has apuntado, te surgen dudas, prejuicios e incluso algún que otro temor. El día del primer contacto con ellos se adueñan de ti los nervios y las expectativas son innumerables. Las dudas y todo lo que ello conlleva desaparecen casi desde el principio. Te das cuenta de que ni todos somos tan buenos ni los demás son tan malos.
Aprecias cómo una sonrisa es capaz de derribar todas esas barreras que tú misma has levantado. Llegaron y lo primero que nos dieron ellos a nosotros fue una sonrisa sincera y de agradecimiento, ya desde el primer momento fueron ellos los que nos dieron más que nosotros a ellos.
El trato de tú a tú es directo, abierto y sincero, descubres que su pasado y sus actos no son condicionantes para ser tratados como lo que son, seres humanos igual que tú y yo; su paso por prisión seguramente a la mayoría les hará reflexionar, pensar y aprovechar la segunda oportunidad que les dará la vida. En el trato cercano te cuentan lo que ha supuesto para ellos esa amarga experiencia, sobre todo el dolor más expresado es el de la pérdida de su familia y la libertad.
Debemos abrir nuestros corazones, brazos, ojos y mentalidad. No marquemos de antemano a las personas por su pasado, seamos más humanos.